Siento el peso de mis cadenas...cuando camino, escucho su sonar detrás de mí. Al salir por las calles las veo en la gente, como no las sienten y compran, lo que su fin de semana les alcanza.
¿cómo será el día en que ya no estén?
Comienzo a sacudir mis cadenas, las abato, y rompo, destruyo este burdo sistema que me debora viva.
Hago estallar todas las trancas que me impiden ser libre y perforo lo que queda de mi yo abstraído, abducido por el vaivén de la cotideanidad.
Las alamedas verán pasar al hombre y la mujer libres, y correrán hechos nuevos en sí mismos.